Cómo elegir un curso de negocios en línea sin que te vean la cara
Escribimos esto sabiendo que se puede usar para evaluarnos a nosotros. Nos parece justo: si un criterio no lo aguantamos, no deberíamos pedirte que nos pagues.
Uno: ¿hay una empresa detrás o solo una persona con cámara?
Busca la dirección física, la razón social, el equipo. No porque una persona sola no pueda enseñar bien, sino porque cuando algo sale mal necesitas a quién reclamarle. Un nombre de empresa registrado, una oficina que existe y un equipo de soporte son la diferencia entre un proveedor y un perfil de redes.
Dos: ¿las cifras que presume tienen fuente?
«Cuatrocientos millones de alcance» suena impresionante hasta que preguntas: ¿alcance de qué, medido con qué, en qué periodo? Una cifra que no dice su fuente ni su fecha de corte no es un dato, es decoración.
Fíjate especialmente en si la misma cifra cambia de unidad entre un material y otro. Si en un lado dice «al mes» y en otro «al año», alguien está redondeando en la dirección que le conviene.
Tres: ¿te promete un resultado?
Un programa serio te vende formación y acompañamiento. No te vende una cifra de ingreso. Cuando alguien te garantiza cuánto vas a ganar y en cuánto tiempo, está prometiendo algo que no controla: tu mercado, tu ejecución y tu constancia son tuyas, no suyas.
Los testimonios deben venir con nombre, con fecha y con el aviso de que no son resultados típicos. Si todos los casos son espectaculares y ninguno tiene apellido, desconfía.
Cuatro: ¿puedes hablar con un alumno actual?
La prueba más barata y más honesta. Los programas con comunidad activa no tienen problema en que hables con alguien que ya está adentro. Los que sí tienen problema, te lo están diciendo.
Cinco: ¿qué dice la letra de la garantía?
No la publicidad de la garantía: el documento. Cuántos días, qué condiciones, cómo se solicita y por qué medio te devuelven. Pide el documento antes de pagar y guárdalo. Si te lo mandan sin objeción, buena señal.
Seis: ¿el contenido está hecho para ti?
Un programa pensado para dueños de negocio de cincuenta años que venden tortillas no puede estar dado en el mismo idioma que uno para programadores de veinticinco. Revisa una clase de muestra. Si a los diez minutos ya te perdiste en palabras que nadie explicó, no es tu programa, por bueno que sea.
Siete: ¿qué pasa después de que pagas?
Pregunta cómo es el primer día: quién te da la bienvenida, cómo entras a la plataforma, a quién le escribes si algo no abre. Muchos programas invierten todo en la venta y nada en lo que sigue. Se nota en las primeras cuarenta y ocho horas.
Nuestra postura
En Sinergéticos publicamos la dirección de nuestra oficina, el nombre de nuestras entidades legales, la fuente y la fecha de corte de cada cifra que usamos, y el descargo de resultados junto a cada caso, no escondido en el pie de página. Si algún día ves que no cumplimos alguno de estos siete puntos, reclámanoslo.